lunes, 10 de febrero de 2014

El siempre diverso tema de la innovación

Buenas tardes a todos y todas:
Este semestre me toca nuevamente impartir el curso de Innovación de Productos Turísticos.
Cada año es un reto poner en contexto el contenido del curso. El turismo es una actividad muy dinámica, y en el caso de un país como Costa Rica, qué es receptor y no emisor, se mueve en función de lo que pase en sus grandes y tradicionales mercados, dígase Estados Unidos, Canadá, Alemania, España, Francia y México.
Curiosamente, después de la crisis mundial del 2008 Costa Rica fue un país que recuperó rápidamente el ritmo que venía manteniendo en los años anteriores. Salvo el año 2009, en el que no se alcanzó la suma de 2 millones o más de visitantes, la estadística de llegadas internacionales aumentó en 9,2%, 4,4% y 6,9% para los años 2010, 2011 y 2012 respectivamente.
Sin embargo, muchas empresas resintieron el hecho de que el turista internacional se volvía cada vez más exigente, meticuloso y hábil para planear su viaje.
En varias ocasiones he compartido esta frase con los y las estudiantes: La persona que llega a comprar y la persona a la que hay que venderle son muy diferentes.
Y eso le pasó a varias de esas empresas: dejaron de comprarles y no sabían cómo vender lo que tenían.
La innovación en servicios es compleja, un tanto más que la de productos. El servicio es algo muy subjetivo y depende en gran parte de otros factores externos que podrían influir en el individuo. El producto, por el contrario, en su carácter de tangible ofrece al comprador unas características y especificaciones fácilmente reconocibles y palpables.
Pero hay que empezar por el principio...